La contaminación marina es el resultado de la
contaminación de los océanos. Hasta la década de los 70 se tenía la creencia
popular de que debido a la gran cantidad de agua que hay en los océanos, esta
tenía la capacidad de diluir todos los contaminantes sin generar consecuencias
en el medio. Durante esos años se vertieron a los mares toda clase de químicos,
aguas residuales sin tratamiento, e incluso residuos radiactivos, con la
esperanza de que desaparecieran en el profundo azul.
Sin embargo, lejos de diluirse estos contaminantes
se han ido acumulando tanto en el agua como en las cadenas tróficas y, además,
han conseguido distribuirse por todo el planeta llegado a lugares donde la
actividad humana no está tan presente, como la fosa de las Marianas o la
Antártida.
Por este motivo, desde ya hace tiempo celebramos el
Día Mundial de los Mares para concienciar sobre el problema y ayudar a mejorar
la situación.
Las consecuencias de la contaminación son muy
diversas y ya se están dejando notar.
Como resultado de la contaminación plástica han
surgido islas hechas totalmente de plástico. El Gran Parche de Basura del
Pacífico se descubrió en 1997 y ocupa una superficie mayor a la de España,
Francia y Alemania juntos, se localiza entre Hawaii y California y se estima
que su pesa ascendería a 80.000 toneladas métricas. Además, en estos últimos
años se han detectado varios parches más, otro en el sur del océano Pacífico
cerca de las costas de Chile y Perú, y otro en el norte del océano Atlántico
próximo a las costas estadounidenses. Estas islas plásticas se mantienen por la
existencia de vórtices creados por los giros oceánicos, un tipo de corriente de
agua circular.
Los océanos representan más del 70% de la
superficie terrestre y albergan el 97% del agua que existe en el planeta. Debido al gran volumen que
ocupan, alrededor del 99% del volumen terrestre total, estas grandes masas de
agua salada representan el hogar de miles de especies vegetales, animales,
bacterias y de otros microorganismos, así mismo, son una importante fuente de
recursos naturales (energía, alimento, minerales, etc.). Desgraciadamente, el
ser humano ha encontrado otra forma de obtener provecho de estos inmensos
espacios acuáticos, convertirlos en los nuevos vertederos humanos lo que se
traduce en la contaminación de los océanos.

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