HÁBITOS
DE CONSUMO PARA LUCHAR CONTRA LA CONTAMINACIÓN
Si en 2050 llegamos a 9.600 millones de
habitantes en el mundo, tal y como predice la Organización de las Naciones
Unidas (ONU), necesitaremos casi tres planetas de recursos naturales
para poder abastecernos y vivir como hasta ahora. Pero Tierra solo hay
una, de ahí que cada cosa que hagamos por ella, por pequeña que sea, adquiera
gran importancia.
Te descubrimos cinco prácticas cotidianas que
creías inofensivas, o incluso ecológicas, y que provocan daños considerables en
el medio ambiente.
Comer carne, pescado y fruta en exceso
Son alimentos imprescindibles en nuestra dieta,
aunque no muy saludables para el entorno natural. Greenpeace alertaba en un
informe de 2018 que el 14,5% de todos los gases de efecto invernadero
(GEI) proceden de la ganadería industrial. La industria cárnica, por
ejemplo, afecta negativamente al uso del suelo ya que entre el 75 y el
80% de los terrenos agrícolas del mundo se dedican a la producción ganadera. En
cambio, si estas mismas tierras fueran para el cultivo de vegetales se podría
obtener alimentos para 4.000 millones de personas más.
La pesca masiva tampoco ayuda al cuidado
del medio ambiente, ya que degrada la biodiversidad de los ecosistemas marinos.
Asimismo, para hacer un consumo responsable de fruta se recomienda
que esta sea de temporada.
Comprar
cápsulas de café y bolsitas de té
En el mundo tiramos más de 7.000 millones de
cápsulas de café al año, unas 13.500 por minuto según cálculos de Halo, el
principal fabricante británico de envases. Estas se componen en su mayoría de
aluminio y plástico, un hecho que las convierte en un clarísimo enemigo del
medio ambiente.
Estados Unidos, Italia y España son los países
donde más se consumen estas mono dosis que, además, no solemos reciclar, o lo
hacemos mal, ya que la legislación no los considera envases y deberían
depositarse en puntos de recogida especiales.
Las bolsitas de té también favorecen la
contaminación ambiental: sus envoltorios son dañinos para nuestro planeta
porque contienen nailon o tereftalato de polietileno (PET), un
tipo de plástico derivado del petróleo.
Por eso, es recomendable reducir el consumo de este
tipo de productos y optar por alternativas más sostenibles como las cafeteras
tradicionales o el té a granel.
Utilizar bolsas de papel
Creemos que por ser de papel no perjudican igual
que los cinco billones de bolsas de plástico anuales que, según la
ONU, utilizamos en el mundo. Pero la realidad es bien diferente: apenas se
reutilizan y suelen acabar en el contenedor de la basura orgánica.
Además, el gasto energético para fabricar
una bolsa de papel es cuatro veces mayor que para una de plástico y su
producción requiere de mucha agua y madera, emite gases nocivos a la atmósfera
y emplea químicos que contaminan los recursos hídricos y dañan los ecosistemas.
Un buen sustituto para las bolsas de papel son las de algodón,
resistentes, lavables y reutilizables.
Lavar con
detergentes y suavizantes no ecológicos
La mayoría de jabones para la ropa son tóxicos, ya
que contienen colorantes y otras sustancias contaminantes como
fosfatos, tensioactivos, disolvente 1,4 dioxano o blanqueantes ópticos que no
se degradan nunca. Estos elementos provocan irritaciones y alergias, contaminan
el agua y dañan los ecosistemas marinos.
La huella de carbono que origina el uso de
detergentes tan solo en Estados Unidos asciende a 218 kg por familia y
año, a lo que habría que sumar el gasto energético de la lavadora y la
secadora. La solución pasa por utilizar detergentes para la ropa
ecológicos con ingredientes naturales y biodegradables.
Beber agua
embotellada
Las botellas de plástico son un claro ejemplo de
contaminación ambiental. Según Greenpeace, tardan unos 500 años en
descomponerse. Estos envases, de los que se fabrican 500.000 millones de
unidades al año a nivel global pueden afectar a nuestra salud por las micropartículas que
dejan en el agua embotellada.
La ONG americana Orb Media analizó en 2018 el agua
mineral de más de 250 botellas de marcas líderes y el 93% dio positivo
en polipropileno, nailon o PET. En definitiva, la única opción responsable
con el medio ambiente es beber agua del grifo o usar botellas de vidrio
reutilizables.
En este sentido,
la Comisión Europea presentó el pasado 1 de febrero una revisión de la legislación comunitaria sobre el agua
potable y el acceso a ella
Enlace externo, se abre en ventana nueva. destinada,
entre otras cosas, a incrementar la confianza de los ciudadanos en el
agua del grifo. Según prevé la institución europea, las nuevas
medidas reducirán los posibles riesgos para la salud vinculados al agua
potable de un 4% a menos de un 1%. Además, al disminuir el consumo de agua
embotellada, la Comisión espera que los hogares europeos ahorren más de
600 millones de euros al año.
VER INFOGRAFÍA: Otros consejos para cuidar el medio ambiente [PDF]
Usos del agua: hábitos recomendables
Ciudades sostenibles y consumo responsable
https://www.iberdrola.com/medio-ambiente/como-cuidar-el-medio-ambiente


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